Un asteroide para un gran maestro

 

 

 

Entrevista la Lic. Carlos López: Poner a un asteroide el nombre de un maestro

 

 


Nota: Sebastián Musso*
sebastianmusso@cielosur.com

 

Entrevista Licenciado Carlos López
Descubridor de 5077 Dr. René Favaloro.

Ponerle a un asteroide el nombre de un maestro

El Licenciado Carlos López es el descubridor de un asteroide que desde hace algunos días ha sido reconocido por la Unión Astronómica Internacional con el nombre del Doctor René Favaloro. Quizás podamos encontrar alguna relación entre ambos personajes, quizás ese deseo de que la ciencia sea humanitaria y que mejore la calidad de vida de las personas ya sea desde la saludo o desde un mejor entendimiento de su entorno.

Se describe como una persona bastante tranquila y tolerante. De esas que prefiere callar antes que enfrascarse en sonoras discusiones. Si tiene que hablar un poco de más, prefiere hacerlo con sus plantas (asumo eso por la sabiduría popular que nos dice que hay que hablarles para que crezcan más, cosa que desconozco en qué teoría cosmológica se funda). Jardinero aficionado y gran lector Carlos es un hombre común con un trabajo para muchos fuera de lo común.

“Me gusta leer. En general leo cuanto papel escrito cae en mis manos aunque, por supuesto, tengo temas preferidos: historia (si es argentina, mejor), historia y evolución de la ciencia, historia y evolución de nuestro idioma y temas generales de epistemología.”

López, desde los 9 ó 10 años empezó a sentir cierta atracción por el cielo y sus estrellas. Se pasaba horas (sobre todo en las noches de verano) tratando de “descubrir” meteoritos. En más de una oportunidad recibió los retos de su padre que le pedía que bajara de la atalaya improvisada en el techo de su casa. Pero López recuerda que fue en la escuela donde recibió su primer empujón para acercarse a la astronomía y convertirla en su pasión diaria y su modo de vida

Cómo fue el descubrimiento del asteroide hoy llamado Favaloro? ¿Cómo fue que surgió la posibilidad de llamarlo así?

En realidad el asteroide Favaloro fue descubierto casi 6 años antes de llegar a San Juan, cuando yo aún era estudiante en Córdoba. No obstante, al arribar a San Juan, comencé a elaborar una serie de programas de reducción de placas (que no existían en el OAFA) que de alguna manera ayudaron a confirmar objetos o a proporcionar posiciones adicionales que, a posteriori, motivaron que el Minor Planet Center (MPC) adjudicara a nuestro observatorio el descubrimiento de algunos asteroides.

Desde la lamentable desaparición del Dr. Favaloro (lamentable por la forma en que ocurrió, lo inesperado de la noticia y el contexto general de la actividad científica del país y porque la muerte de todo ser humano es un hecho lamentable en sí misma) inmediatamente Favaloro comenzó a flotar en la mente de todos como posible nombre para uno de nuestros asteroides. Casi con seguridad que el primero en mencionarlo fue Juan Sanguin, gran colaborar y amigo que falleció los primeros días de enero de este año.

El tiempo fue pasando y hace unos meses, revisando la lista de asteroides aún no bautizados, nos dimos cuenta de que debíamos hacer algo, en forma perentoria, respecto de nombre definitivos para nuestros asteroides. Uno de los que más insistió en este sentido fue el Dr. Ricardo Gil Hutton. Así fue como reflotamos nombres que alguna vez habíamos mencionado: Favaloro fue el primero en resurgir y, por supuesto, también quisimos homenajear a una persona que le dedicó su vida a la observación de asteroides: Juan Sanguin. En forma inmediata propusimos al MPC los nombres de Favaloro, para el asteroide 5077 y Sanguin para el 5081, que obviamente fueron aceptados.

Me resulta muy llamativo que haya despertado tanto interés el hecho que hayamos bautizado un asteroide con el nombre Favaloro. Desconozco el motivo, en realidad. No obstante se me ocurre pensar que –tal vez- tomó a todo el mundo por sorpresa; es decir, se podría esperar que se le ponga Favaloro a un hospital o un centro de salud primario (hay uno en el departamento Rawson de la provincia de San Juan), o sea, algo relacionado con la actividad principal del Dr. Favaloro. Pero ¿un asteroide Favaloro? Supongo que al principio –para más de uno- tiene que haber sonado como insólito y hasta imposible. Pero es así, hay una asteroide que se llama Favaloro.

Carlos López es uno de los tantos actores principales que tiene la astronomía de nuestro país, son los que intentan humilde pero genialmente sumar algunas líneas en un gigantesco libro donde intentamos explicar el Universo que nos rodea. Es argentino, confiesa que durante mucho tiempo luchó por “mejorar lo mejorable”, él cree no haberlo logrado, piensa haberse desecho de tal pretensión, y luego de mantener este diálogo, a uno le queda la sensación de que no es tan así.

Frente a sus alumnos quizás logre contagiarlos de esa misma pasión por la ciencia que le inculcara su maestra de la primaria, o aquella profesora de historia que empujó a su joven alumno a convertirse en astrónomo. Quizás Carlos dedique noche tras noche a observar y analizar lo que le cuentan las estrellas, quizás repita en las aulas anécdotas de la historia de la astronomía sin saber que él mismo esta escribiendo algunas, quizás este un poco contagiado de aquel asteroide descubierto por él hace más de 30 años o mejor dicho, por el maravilloso nombre que hoy tiene. Ojala, muchos de los que recuerden dentro de muchos años a Carlos López no lo hagan pensando en el científico, mucho mejor será que lo recuerden… como maestro.

 

(*)Sebastián Musso Divulgador Científico
Co-editor Cielo Sur.

NOTICIAS DE LA SEMANA: 3 de diciembre de 2006 (alta calidad)

Designan con el nombre de Favaloro a asteroide descubierto en San Juan. Nota al Lic. Carlos Lopez. Buzz Aldrin propone viajes privados económicos al espacio. Stephen Hawkins evalúa los medios más eficaces para viajar a las estrellas. Todo listo para el despegue del Discovery este 7 de Diciembre (29 minutos)

 

Publicado: Cristina Suárez

 

 

 

 

 

 

 

Un gran maestro

A un gran maestro   

                                                                                                      Este 29 de julio se cumplen 7 años de la muerte del Dr. René Favaloro, de un hombre irremplazable, un ser que vivió para  hacer el bien a la humanidad, un hombre de una vida sencilla, con altos valores morales y éticos, provenía de un hogar muy humilde y poseía una inclinación marcada por los pobres.

Vivió con ¡garra!  siempre adelante llevando la antorcha de los objetivos claros y del camino justo, siempre decía que en la perseverancia estaba el triunfo.

Estoy hablando de un gran médico, un cirujano que tenía la gran tarea de hacer que el corazón de sus pacientes encontrara la calma, la paz y el alivio buscado, algunos para seguir en este mundo y otros para partir serenos, confiados de la mano de un amigo hacia lo desconocido, el lugar de los silencios.

Se recibió de médico en 1948 y durante 12 años ejerció como médico rural en la localidad de Jacinto Araoz .

Era un hombre de grandes amores, su familia, su esposa, su profesión, sus pacientes y sus amigos.

Como le gustaba mucho la docencia, se dedicó a enseñar, fue un gran maestro, para nada egoísta, todo lo que sabía lo trasmitió y también creó su gran obra, la Fundación Favaloro.

Lejos estaba de imaginar que esa sociedad por la que tanto hizo, un día le daría la espalda. Ese capitalismo internacional, donde el hombre pasa a deshumanizarse, donde el afán del poder lo lleva a la injusticia social, a la corrupción y a las más despiadadas de las miserias humanas.

Paradójicamente un  14 de julio  de 1923, nacía René Favaloro, para quién el destino le había preparado un camino difícil, pero que él supo construirlo con  dedicación, espero, vocación, y sabiduría, después de 77 años un 29 de julio del 2000, se suicidaba.

Una decisión tan inesperada para quien era un “grande” nos conmovió a todos, familiares, a sus amigos más íntimos, a los que lo conocían a través de su obra y los que no y a los que se enteraron de su existencia a través de la noticia de su muerte

Considero que su muerte fue una pérdida irreparable, pero su legado fue demostrar que nunca se rendía y aunque la manera que eligió para dejarnos para muchos sea un acto cobarde, nos dejó un gran mensaje, hacerse a un lado para que el sueño de su Fundación crezca, perdure, siga firme.

Fue un llamado de atención a todos, con su actitud nos dijo…. ¡ no se dejen derrotar por el Poder político de exclusión¡ ¡ no permitan que los aplasten¡ ¡si tengo que hacerme a un lado, para demostrarle a ese pueblo que tanto amo, que el sistema de salud en la Argentina se derrumba, lo haré! Tuvo que soportar que se olviden de la ciencia, esa a la que él había defendido con honor, la que presentó internacionalmente con orgullo.

Creo que todos le debemos pedir perdón, por estar ciegos, por haber dejado que se apoderen de nuestras ideas, de nuestras convicciones, de nuestros sentimientos, de nuestros valores, de nuestros códigos y de nuestra gratitud.

Investigando en la web, pude abrir una página de un amigo del Doctor Favoloro, Carlos Penelas, filósofo, escritor argentino de enorme trayectoria en el ambiente literario y académico. Cuenta Carlos Penelas que conoció al que fuera su gran amigo en el año 1978 cuando le acercó un libro del escritor Luis Franco a quien el Doctor Favoloro admiraba y luego fue encargado de las Relaciones Públicas de la Fundación Favoloro.

Carlos Penelas escribió “Diario íntimo de René Favoloro” un ensayo biográfico que nace como una forma de recordar la figura del Doctor Favoloro.

 

Dice que se le hizo difícil escribir este libro ya que debía buscar la manera que el mismo no pareciera un recordatorio, ni un homenaje, porque en su testamento el Doctor René Favaloro  lo había  prohibido.

Algunas palabras y datos biográficos fueron extraídos de la página de Carlos Penelas, quién me autorizó a usarlas.

Soy docente y como tal quise citar la vida del Doctor René Favaloro como “ejemplo”, de moral, de ética, de esfuerzo, de estudio, de valores, de dignidad, de grandeza, de sensibilidad, de coraje y sobre todo de alguien que dedicó su vida a sanar “el corazón”,  un órgano tan vital que sirve de cofre para guardar algo tan preciado para los seres humanos como son los sentimientos.

 

Cristina Suárez

 

 

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