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A mi abuelo gringo

A mi abuelo                                                                                                                                        Este poema lo hice en homenaje a un hombre que alegró mi niñez, acompañó mis caprichos, me enseñó el valor del entusiasmo, del esfuerzo y de alegrarse por los logros.

Él no era maestro, pero me enseñó a leer con el diario y cuando inicié mis estudios primarios a los 5 años, ya sabía leer y escribir muy bien.

A pesar que ya hace más de 40 años que no lo tengo, siempre lo tengo presente, su ejemplo de vida, marcó la mia de emociones y sentimientos. Ese ser adorable, dulce y noble era mi abuelo Antonio, padre de mi mamá que cuando era un adolescente, dejó su hogar materno como muchos inmigrantes italianos en busca de un futuro mejor. Aquí formó su hogar con mi abuela Francisca, también italiana y luego nacieron sus cuatro hijos, dos varones y dos mujeres, una de ellas mi mamá Rosa.

 

 A mi abuelo gringo

Esos ojos celestes de mirar cristalino

tenían la tristeza que viene con los años

pero a pesar de todo, yo pude ver el mar

que te alejó del pueblo donde quedó tu madre.

Al llegar a mi tierra, formaste tu familia

y de esa hija tuya, un día nací yo

para alegrar tus tiempos.

Me regalaste todas las horas de tus días                                                                       ytambién tus momentos plagados  de experiencias                                                                         y de sabiduría.

Como un libro de cuentos lleno de personajes

que habitan el pasado, me los contaste todos,

para que por las noches, cuando termina el día

yo cerrara mis ojos y durmiera tranquila.

Vos fuiste mi maestro

tenías el diploma que te extendió la vida

y junto a vos y el diario aprendí a leer las letras

y a escribir las palabras, que me permiten hoy

plasmar en estos versos

tus mimos, tus caricias,

tu ternura de abuelo que se selló en mi alma.

Y hoy cuando recorro el patio con parrales

de mi casa de niña,

te veo transitar, con tu paso tranquilo

y te quiero contar que he sido tu discípula,

todo lo que me enseñaste,

lo trasmití a mis hijos.

Ellos saben que yo

aunque ha pasado el tiempo

guardo como un tesoro

tu mirada serena

y toda la nostalgia

de esa lejana tierra                                                                                                                            donde nació aquel gringo.

 

Cristina Suárez

Comentarios

Con que hermosas y sentidas palabras pudiste traducir todo eso que te dejó ese gringo, como vos decís, tu abuelo Antonio. A veces hay personas que dejan un recuerdo tan sólido y para siempre que son difíciles de olvidary no podemos ejar de traerlas a muestras vidas en cada momento. Un saludo muy cordial Eduardo

Cristina: Me hiciste llorar por lo bien que escribes, es hermoso sentir eso que tu manifiestas por alguien que te dio tanto. Tus escritos me hacen revivir olores, caricias, recuerdos de mi infancia alla en Salta junto a mi gran familia, a esa mesa de domingo presidida por mi abuelo Aldo y esos tallarines amasados por mi abuela Dorotea y a todos nosotros, mis hermanos y primos escuchando los cuentos de mi abuelo, alrededor de su sillón después de la siesta. Seguí deleitándonos con tus historias reales y tan sentidas. Un saludo Amelia

Cristina yo tuve un abuelo vasco, era muy dulce, me enseñaba siempre las fotos de su lejana tierra y me presentó a su familia a la que sólo conocí a través de sus cuentos y fotos lejanas.Era el papña de mi mamá y vivía al lado de mi casa, asi que yo fui la única de sus 4 nietos que lo disfrutó y la que lo ayudó a transitar el largo camino de su vida. Mi abuelo era viudo, Elena mi abuela una argentina muy linda había muerto cuando mi mamá tenía cinco años, así que ese vasco tuvo que criar solo a sus tres hijos- Cuánto esfuerzo, cuánto sacrificio para hacer de cada uno personas de bien, todos son profesionales, nunca se volvió a casar y siempre recordaba a su amor tenía una foto sobre la mesita de luz de mi abuela y con su compañía y de su mano se fue de este mundo hace diez años. Permitime recotrdarlo en tu blog ya que lo encontré jugando por Internet y me pareció una historia tan igual a la mia que la hice propia. Un saludo Cristina Cecilia

mi abuelo pedro es alguien jenial anque alla perdido ami abuelita elena=( el sige adelante!!! jamas te rindas solo sige nunca te rindas!!! yo siempre te querre con cariñao tu nieta marlene!!! =)

Que lindo tener una infancia sí tan feliz como la tuya Cristina, debe haber sido una persona que te quiso mucho y te marcó para siempre. El amor de los abuelos y las vivencias que dejan son irremplazables, mis abuenos vivían lejos de mi casa pero los fines de semana y en vacaciones yo me iba a disfrutarlos, hasta de grande iba a verlos en vacaciones, me llenaban de mimos, hacían todo lo que yo quería, me sacaban a pasear, me dedicaban tiempo completo, los acaparaba solo para mi durante ese tiempo que iba a verlos. Extraño las fiestas en su casa, todo la familia reunida y mi abuela ponía la mejor vajilla y el mejor mantel, se pasaba semanans preparando todo, mi abuelo armaba un gran árbol de navidad en el fondo de la casa porque había un jardín con un pino enorme, todos los nietos ibamos alrededor en busca de los regalos cuando terminabamos de comer y daban las doce. ¡Qué hermosos recuerdos hiciste venir a mi mente con esta poesía! Gracias Marta

La verdad me emociono mucho tu poema, que bueno que pudiste plasmar todas esas cosas buenas en tus hijos :D un abrazo :D

Mi abuelo Salvador era italiano y mi abuelo Yamir era turco, siempre se peleaban, discutían de polícitca, de la guerra mundial, vinieron como inmigrantes a Argentina. Mi abuelo Salvador vino primero él y después de instalarse mandó llamar a mi abuela Ema y a mi papá Silvio, después nacieron mis tíos Roberto y Alicia en Argentina. Mi abuelo Yamir se casó aquí con mi abuela Raquela que era hija de turcos y tuvieron a mi mamá Sofia, todos vivían en el barrio de Boedo y los recuerdo siempre porque de ellos aprendí a luchar en la vida. Luciana

Cristina, sigo tus páginas porque encierran una gran ternura de alguien que recuerda su infancia con total felicidad¡Te felicito! sigue deleitándonos con tus escritos Un saluod Amador

Yo también viví una infancia así, llena de la ternura de mi abuelo que no sólo me daba los más justos consejos sino que fue un amigo que hoy me acompaña desde el recuerdo. Un abrazo Roxy Almidón

Yo recuerdo con mucha ternura a mis abuelos, eran polacos pero también innmigrantes, gente sufrida, trabajadora, luchadora y fuerte. A pesar de haber vivido momentos horribles como "la guerra", eran optimistas y trasmitían unas ganas de seguir adelante, de no lamentarse, de estar agradecidos por cada cosa que lograban con muchísimo esfuerzo.Para uds. Agustín y Raquela Gracias Cristina por permitirme colgarme de tu recuerdo.Pedro Guillen

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